Las soñadoras y los soñadores no tienen sueños cobardes (4)

By marzo 17, 2016dreamers

Videojuegos que son juegos y algo más.

Daniel Candil

Daniel Candil es uno de los creadores del videojuego “Blues and bullets”

 

 

Los fundadores de A crowd of monsters tenían dos cosas claras antes de montar su empresa de videojuegos: querían hacer una historia de detectives en blanco y negro y necesitaban más experiencia antes de aventurarse a ello. Como en los cuentos clásicos, los amigos se separaron, emprendieron diferentes caminos y se volvieron a reunir para cumplir lo acordado: montaron su compañía y crearon el videojuego soñado: Blues and bullets. «Es el heredero espiritual de un proyecto de final del Máster de Creación de Videojuegos que cursamos tres de los cuatro fundadores y que se llamaba The Last Dance. Mezcla una buena historia, un buen apartado visual y esa sensación extraña de pasearte en un mundo que quizá hubiera sido posible en otra realidad. Sin ir más lejos, tenemos a Al Capone y Eliot Ness colaborando para resolver un caso».
Una historia de gangsters por capítulos en la que son reconocibles las influencias de figuras como Fritz Lang, George Grosz o Frank Miller. «El apartado visual fue un reto porque no simplemente un juego en blanco y negro. Se trata de jugar con la luz y las sombras, de iluminar una escena de manera artificial para crear sensaciones y recalcar la intensidad del momento. Un trabajo artesanal realizado plano a plano que contrasta con la tendencia realista de muchos juegos actuales».Las referencias a esos genios del siglo XX hacen inevitable la eterna pregunta de si el videojuego es arte o no. «Respondería con otra pregunta. ¿Tiene ese videojuego la intención de ser una obra de arte? Hay tantas disciplinas artísticas que conviven en los videojuegos que es complicado no considerarlos como una obra de arte, pero no me atrevería a calificarlo como tal si su creador no lo considera así». Resuelta esa duda, solo falta averiguar qué es lo que hace que sea un éxito y ahí Caste, socio de Candil, le echa una mano. «Un juego a de ser precisamente eso, un juego que debe divertir y cumplir lo que promete al jugador a pesar de que, durante los últimos años, con un buen marketing, es posible hacer que el usuario destaque un juego sobre otro solo porque lo ha visto más veces en prensa especializada o en las plataformas de distribución». «Tener una buena historia, buenos gráficos o un sonido de lujo no siempre es suficiente –explica Candil–. En ocasiones en un evento la gente ve tu trabajo y piensa: “¿De dónde ha salido esto? ¿Cómo no me he enterado de este juego?”. Y es cuando dices… “joder, qué importante es el marketing”».

 

 

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